𝐂𝐚𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐕𝐢𝐜𝐡𝐢𝐝𝐨 𝐇𝐞𝐫𝐧𝐚́𝐧𝐝𝐞𝐳: Resultados frente a señalamientos
En el actual contexto político de Oaxaca, donde el apellido Jara se ha convertido tanto en una bandera de poder como en un flanco de crítica, el nombramiento de Carlos Vichido Hernández al frente de la Secretaría de Infraestructuras y Comunicaciones (SINFRA) ha sido inevitablemente leído bajo la lupa del nepotismo. Sin embargo, una revisión seria de su trayectoria y desempeño permite matizar —y en buena medida descartar— dicha acusación.
Es cierto que Vichido Hernández es sobrino del gobernador Salomón Jara Cruz, pero también lo es que, dentro de la propia familia política, ha sido el único que ha respondido con trabajo técnico, discreción y resultados concretos a la encomienda recibida. A diferencia de otros personajes cercanos al poder que confundieron el cargo con botín, plataforma personal o despilfarro de recursos y capital político, el titular de SINFRA ha optado por un perfil bajo y una lógica de gestión profesional.
Su llegada a la dependencia no se explica únicamente por el vínculo familiar, sino por una trayectoria sólida en la conservación del patrimonio arquitectónico y urbano, ampliamente reconocida a nivel nacional. La obtención del Premio Francisco de la Maza en 2019 por la restauración de la antigua estación del ferrocarril de Oaxaca no es un dato menor: habla de rigor técnico, respeto por el espacio público y una visión de largo plazo, cualidades escasas en la administración de la obra pública.
Durante su comparecencia ante el Congreso del Estado de Oaxaca, en el marco de la glosa del Tercer Informe de Gobierno, lejos de un acto protocolario, el informe de resultados de SINFRA fue respaldado públicamente por colegios de profesionistas y cámaras empresariales vinculadas al sector de la construcción, actores que históricamente han sido críticos.
Además, su paso por espacios como la Casa de la Ciudad y el Taller de Restauración evidenció una constante: proyectos bien planeados, uso racional de recursos y diálogo con especialistas y comunidades. Ese mismo enfoque se espera —y comienza a observarse— en SINFRA, una dependencia históricamente asociada al derroche, la opacidad y el uso político de la infraestructura.
En un gobierno donde varios cercanos al poder han fallado en entender que gobernar no es heredar privilegios, Carlos Vichido Hernández representa una excepción incómoda: un funcionario que, aun con el peso del parentesco, ha optado por cumplir, no exhibirse; construir, no saquear; administrar, no improvisar.
En política, el apellido abre puertas, pero solo el desempeño las mantiene abiertas. Y hasta ahora, en medio de acusaciones generalizadas de nepotismo, el titular de SINFRA es el único de la familia Jara que ha demostrado que el cargo puede justificarse con trabajo y no con arrogancia.
