Se cumplió un año del huracán Erick en Pinotepa

Pinotepa Nacional

Se cumplió un año del huracán Erick en Pinotepa

Se cumple un año de la formación del poderoso ciclón tropical Erick. Fue el primer gran huracán de la temporada en el Pacífico mexicano de 2025, destacando por su rápida intensificación y su impacto en la costa sur del país. Se convirtió en un referente en la historia de la meteorología mexicana al ser el único huracán mayor en tocar tierra de manera tan extremadamente temprana en la temporada, rompiendo las reglas del Pacífico y demostrando el nuevo comportamiento de los ciclones en nuestro país.

Erick se formó el 17 de junio y tuvo una intensificación explosiva el 18 de junio, alcanzando la categoría 4 en la escala de Saffir-Simpson, con vientos máximos sostenidos de 230 km/h, rachas de hasta 275 km/h y una presión central mínima de 939 mbar.

El centro del ciclón tocó tierra el 19 de junio a las 5:30 horas (hora local) en Playa Corralero, Pinotepa Nacional, Oaxaca. Impactó como un huracán de categoría 3 de gama alta, con vientos máximos sostenidos de 205 km/h y rachas de 250 km/h. Se debilitó rápidamente a tormenta tropical tras ingresar a tierra y se degradó a depresión tropical el mismo día, disipándose completamente el 20 de junio en Guerrero.

El huracán afectó severamente la costa de Oaxaca, principalmente los municipios de Pinotepa Nacional, Huazolotitlán, Santo Domingo Armenta, San José Estancia Grande, Santa María Cortijo, Jamiltepec, Tututepec, San Pedro Mixtepec, Juchitán y Salina Cruz. En Guerrero hubo afectaciones en Ometepec, Cuajinicuilapa y San Nicolás. 

Además de los vientos destructivos, provocó lluvias extraordinarias de 200 a 500 mm. La marea de tormenta elevó el nivel del mar entre 2 y 4 metros, sobre la cual se registraron olas monstruosas de 8 a 12 metros de altura. Esto resultó en inundaciones masivas, deslaves, crecidas de ríos, carreteras bloqueadas y cortes de energía que afectaron a 277,000 usuarios en Oaxaca y Guerrero. Puerto Escondido sufrió la pérdida de lanchas de pescadores, la destrucción de un muelle por la marejada y daños significativos en la infraestructura turística, así como la caída de la emblemática estatua del Pez Vela. Las pérdidas económicas totales se estiman en 250 millones de dólares.

Lamentablemente, provocó un total de al menos 23 muertes en México y Centroamérica. En territorio mexicano se confirmaron tres decesos de manera directa: un niño de un año en San Marcos, Guerrero, arrastrado por un río crecido; un hombre en San Pedro Pochutla, Oaxaca, electrocutado al manipular cables caídos; y otro hombre en la comunidad de José María Morelos, Oaxaca, al ser golpeado por escombros voladores. Los fallecimientos en Centroamérica se debieron principalmente a inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra causados por las bandas lluviosas del sistema.

Erick estableció récords trascendentales en la cuenca del Pacífico Oriental:

• Fue la quinta tormenta nombrada más temprana en el año, superando el récord previo del huracán Enrique (25 de junio de 2021).
• Se convirtió en el primer huracán mayor (categoría 3 o superior) en tocar tierra en México, en las dos cuencas, antes del mes de agosto, superando la marca histórica del huracán Kiko, que impactó el 26 de agosto de 1989.
• Experimentó una intensificación extremadamente rápida, aumentando la velocidad de sus vientos en 130 km/h en menos de 24 horas.

La velocidad con la que Erick ganó fuerza, similar a la observada con Otis (2023) y John (2024), destaca la creciente imprevisibilidad de los ciclones debido al cambio climático. Con océanos registrando temperaturas de hasta 30 °C desde junio, los sistemas encuentran el combustible necesario para volverse potentes y precoces.

Aunque los daños materiales en las comunidades locales y zonas rurales fueron profundos, la memoria fresca de los huracanes anteriores permitió una respuesta más efectiva por parte de la población y Protección Civil, logrando evacuaciones oportunas que evitaron una tragedia humana de mayores proporciones. 

Erick deja una lección clara sobre la necesidad urgente de fortalecer la resiliencia y los sistemas de alerta en nuestras costas vulnerables.

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